“El silencio. El ruido.” Es mi proyecto actual, por lo menos al que más tiempo y esfuerzo le dedico, y aquí te cuento un poco de donde surge, como se desarrolla y como avanza.
Gracias de nuevo por estar por aquí.
Este proyecto en el que trabajo actualmente se presenta principalmente con dos motivaciones artísticas.
Por una parte, la investigación técnica que engloba la utilización del papel como soporte para la pintura al óleo y, en consecuencia, el estudio y las pruebas en base a la cola de conejo como elemento de imprimación del papel según su gramaje, textura, etc.
Por otra parte, está la investigación teórica en base al paisaje como lugar seguro, como espacio de paz mental y el collage como representación plástica del ruido mental.
La investigación técnica sobre la decisión de usar el óleo como material y el papel como soporte surge casi de manera obligatoria en 2018. El volumen de trabajo aumentó y el espacio que tenía para producir era reducido, así que opté por pasar a un material más fácilmente apilable y ligero.
La problemática: el aceite y las texturas del óleo debilitaban mucho el papel y eso repercutía en su forma de presentarlo en las exposiciones: debía ir siempre enmarcado, y ver óleo tras el cristal debilitaba mucho la interacción, pues -aunque transparente- había siempre una barrera.
Cuando tenía ocasión seguía trabajando sobre tabla y lienzo, siendo la tabla mi elección preferente.
Una vez ya cursando el máster la asignatura de metodología y poéticas de la pintura fue determinante (Gracias a Amparo Galbis por todo el interés y el apoyo). El estudio de materiales: aglutinantes, óleo en diferentes formatos; la utilización de diferentes mezclas de materiales para imprimaciones (principalmente cola de conejo y cola de arroz); y, como menciono al inicio, el estudio de las proporciones para cada papel fue determinante para llevar a cabo algo en lo que no paraba de pensar y en lo que yo me basaba para el desarrollo de las piezas: El silencio y el ruido mental.
Desde que me reencontré con el óleo, el estudio de la luz y los colores fue la estimulación principal, adoptando así el rol de pintora de estudio de paisajes tradicionales. Para entender esta definición de “pintora tradicional” hay que ver mi pintura desde la paleta, la estructura y el gesto de los pintores que tengo como referentes: G. Lahuerta, F. Martínez Navarro, J.B. Porcar, F. Sebastián y J. Michavila.
Francisco Sebastián. Secano. 60×81 cm. Óleo sobre lienzo. 1981. Colección particular.

Irene Fabra. Porción de primavera 3. 15×15 cm. / 27×27 cm. Óleo sobre papel. 2022. Colección particular.
Aunque el contexto es el de la pintura de paisajes, quiero destacar y hacer hincapié en que no son paisajes copiados de fotografía y/o pintados del natural. Estos paisajes no tienen localización geográfica.
Estas pinturas -que empiezan a desarrollarse en 2016- surgen de un recuerdo o un anhelo. De crear lugares donde evadirse. Tierras desconocidas que pretenden presentarse amables ante un imaginario personal, aunque colectivo, de lugares vividos y recordados. Soñados.
Paisajes de presencia y significados únicos que nacen de sutileza de la memoria y del estudio del color, donde la obra se forma a sí misma entre color, composición, texturas y ritmos. Pretenden generar una atmósfera de paz, de silencio, de pausa. Lugares donde no pasa nada, ni siquiera el tiempo.
Y en clave más personal, mostrando cómo me siento yo al pintar: en paz. No me preocupa nada, no tengo sed ni hambre, solamente estoy pintando. La bruma mental y las preocupaciones se disipan en estos horizontes, sin eso significar que la bruma o el ruido mental no interfieran y por tanto tengan también que ser representados en este proyecto.
La parte del collage ya empecé a desarrollarla en 2013, en mis trabajos de obra gráfica.
Irene Fabra. La gradiva-Composición 17. Aguafuerte y aguatinta sobre papel con collage de tela y papel. 30×30 cm. 2013
Posteriormente, en 2017, ya hice algunas pruebas de collage sobre papel pero con papeles pintados con tintas y acrílicos.
Irene Fabra. Collage de papel sobre papel. 2017
Querer combinar el collage con el paisaje -mi paisaje- ha sido el paso natural, estar cursando el máster me ha permitido agilizar este proceso.
Había varios puntos clave como objetivos en este proyecto: seguir pintando sobre papel, proteger el papel y seguir con la temática del paisaje.
A este proceso y atendiendo a la necesidad de desprender, o de poder exponer al óleo sin el cristal, a la hora de presentar las piezas empecé a componer estos paisajes sobre tabla, dotando así al óleo de rigidez expositiva necesaria y liberándolo de la barrera del cristal.
Cierto es que las primeras pruebas fueron con látex ya que, al ser un material sintético, me permitía mas libertad de tiempos y de preparado. Pero el acabado era demasiad brillante, y plástico. La elección de la cola de conejo era la mejor opción y generaba el acabado y cubría las necesidades que buscaba. También, me permitía de forma muy fácil introducir papeles pintados con otras técnicas, mezclar texturas y mantener la madera que quedaba vista -ya que también lo concibo como elemento constructor de la obra- protegida. Además de que el efecto que deja la cola de conejo me parece muy bonito estéticamente.
Como resultado de estas primeras pruebas surgió la pieza que afianza esta nueva línea de trabajo, donde la pintura tradicional y el collage se juntan para hablar de un mismo tema: el paisaje -mi paisaje-.

Irene Fabra. He roto el paisaje. Díptico. Collage. Óleo y tinta china sobre papel sobre tabla. 70x100cm. 2023. Disponible en Galería Alba Cabrera

Irene Fabra. Ruido 8. Collage. Óleo y acrílico sobre papel y papel sobre tabla. 29×35 cm. 2023.
Disponible en la exposición conjunta -Entornos (des)habitados- de la Sala Manuela Ballester en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia.
Irene Fabra. Silencio 6. Óleo sobre tabla. 29×35 cm. 2023.
Disponible en la exposición conjunta -Entornos (des)habitados- de la Sala Manuela Ballester en la Facultad de Ciencias Sociales de Valencia.
“El silencio. El ruido.” Surge como respuesta a una necesidad propia de búsqueda de lugares seguros y expresión artística de las situaciones a las que me cuesta enfrentarme.
Las personas tendemos a adaptarnos y a resolver situaciones, y lo que quiero mostrar en estas piezas es, por un lado, ese caos que no conseguimos hacer encajar en el día a día, y, por otro, el momento en el que todo encaja lo que te permite parar, respirar y disfrutar.
A no ser ningún lugar concreto, cada espectador podrá ubicarlo en su imaginario personal de recuerdos y vivencias. Son piezas de ninguna parte a la vez que, de muchos sitios, y eso creo que es el éxito de esta pintura: el espectador es quien decide y consigue terminar la pieza otorgándole un lugar real y personal.
Por último, quiero destacar que se trata de un proyecto en desarrollo, por lo que esto no es un cierre, sino más bien el principio de un camino.
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Y para terminar, las recomendaciones:
Algo para ver:
El curioso caso de Natalia Grace en HBO.

La típica historia de chanchulleo y tecnicismos legales de EEUU que solo puede pasar en EEUU cuando adoptas un a un menor. Una locura tremenda y triste.
Algo para escuchar:
Better by now, de Benjamin Dakota Rogers.

Un cantante de country/ bluegrass que me gusta y que escucho mucho últimamente. Es de Ontario , se ha criado y vive en un granero, y cultiva hortalizas y es un bonico. Creo que os va a gustar.
Algo para leer:
Panza de burro, de Andrea Abreu.

Este libro te abraza y te rompe el corazón a partes iguales.
Lo leí el verano pasado, y aún lo recuerdo con cariño. Siempre lo recomiendo así que también tenía que dejarlo por aquí.
Como siempre gracias por llegar, quedarte y leer hasta el final.
Nos vemos el mes que viene.
Irene 🙂



