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El paisaje tradicional como representación pictórica de la paz mental, la pausa y el silencio.
El paisaje como excusa para crear espacios de calma. Sitios donde parar y respirar profundamente. Refugios visuales de aire puro y quietud.
El paisaje idílico como lugar seguro.
Pintura donde se olvidan las referencias geográficas, pintada desde el recuerdo y la imaginación. Desde un imaginario colectivo y ficticio a la vez.
Valencia, 2019.